Peces: El sentido del oído

El ojo de un pez. igual que los nuestros, es básicamente una cámara fotográfica: detrás de la córnea transparente se encuentra el diafragma, rodeando el cristalino que hace el oficio de lente. En los peces. el cristalino es esférico para conseguir un índice de refracción elevado, y por esto a diferencia de los vertebrados terrestres, los ojos de los peces no reflejan la luz.

​Al igual que las cámaras fotográficas, el ojo del pez. enfoca los objetos mediante el desplazamiento de su cristalino hacia delante o atrás gracias a los pequeños músculo que lo sujetan.

Nuestros ojos efectúan la misma operación mollineando la curvatura del cristalino, que es fijo.

ojo de pez

La imagen es recogida en la retina, y a través del nervio óptico, enviada al cerebro. El ojo del pez está colocado lateralmente y desborda un poco la pupila; esto le da un campo de visión muy amplio, entre 160 y 170 grados en un plano horizontal; en el vertical tiene un campo más reducido, en un ángulo mayor de 98 grados la superficie del agua se comporta como un espejo, y lo que ve es el propio fondo reflejado.

Se puede decir que no existen dos peces de distinta familia con iguales características visuales; el medio en que viven ha modificado en gran manera este órgano; así existen peces abisales totalmente ciegos, siendo los que habitan las capas superficiales los que disponen de una agudeza visual mayor.

​F.n cuanto a su capacidad para distinguir los colores, analizada gracias al estudio de las células. conos y bastones, que recubren la retina. creemos poder decir que todos los peces de superficie pueden hacerlo, aunque algunos de forma imperfecta. Existe otro hecho que nos llevaría a la misma conclusión por la simple observación: los peces tienen la parte inferior blanca y la superior con colores más o menos oscuros, así un pez observado desde abajo tiende a confundirse con el medio que le rodea; si no fueran capaces de distinguir el color, no necesitarían para nada esa especie de camuflaje de que la naturaleza les ha dotado.

morfología del ojo de pez

Un lucio emboscado entre juncos o carrizales se confunde con ellos gracias a las manchas verdes que dispone en sus costados: una trucha posada en el fondo de un arroyo tiene las mismas tonalidades y manchas que el entorno. Si este mimetismo les sirve para disimularse de sus enemigos, otros peces, es que indudablemente pueden distinguir unos colores de otros.

El ojo de los peces esta construido de tal forma que funciona mejor que el nuestro con intensidades de luz muy débiles, ya que en su medio la luz penetra con mayor dificultad, y sobre todo en aquellas especies que tienen hábitos nocturnos.​

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